2 de marzo de 2017

Desletrándome

Quiero volver a escribir. A no sentir que se me escapan las palabras. Los sentimientos. Lo que fui. Lo que fue. Lo que seré. O incluso lo que pudo ser. Lo que no seré, pero que por lo menos sea aquí, en esta esquina agazapado en la penumbra de lo que fui una vez.

Quiero acariciar las palabras con el mismo mimo con que ellas vienen a mi. A aventurarnos a lo desconocido partiendo de lo que somos sin que nuestros pasos los limite nada ni nadie. A entregarme a ti, al suave movimiento de tus labios al leerme, y a sentirlo cuando lo haces con susurro de terciopelo.

Quiero volver a vomitar lo que me corroe por dentro, lo que me mata. Me hiere. Me muere. Que por no hacerlo muero cada día un poco más, lento. Sacar la pluma con la que me atravesó la vida, el pecho, y escribir con el tintero de mi corazón las prosas más sinceras. Más mías. Más tuyas. Más oscuras. Más más. Intentar que cada gota cuente como un punto. Y seguido. Y no como un punto. Y final.

Que tu aliento me reanime por momentos. Que tus labios me insuflen vida. Que reanimen a este moribundo escribiente, sin tiempo presente que relatar. Porque soy Lázaro cuando me lees. Y me sé vivo cuando vuelves. Cuando me lees. Me relees. Porque no importa cuan muerto en vida esté... Sé que tras mis palabras amigas, no moriré.